Cuando el embarazo no llega, una de las primeras preguntas es qué estudios conviene realizar y si son complejos o invasivos. En realidad, las pruebas de fertilidad iniciales suelen ser sencillas y permiten obtener una visión global de la situación reproductiva.
El objetivo no es acumular estudios innecesarios, sino identificar posibles factores que puedan estar interfiriendo en la concepción. En la mayoría de los casos, el estudio de fertilidad básico se completa en pocas semanas y ofrece información suficiente para orientar los siguientes pasos.
Comprender qué se estudia y por qué en una evaluación de fertilidad ayuda a reducir incertidumbre y evita interpretaciones erróneas.
Qué se evalúa en la mujer
El estudio femenino se centra en tres aspectos fundamentales: ovulación, reserva ovárica y anatomía reproductiva.
Analítica hormonal
Se realiza habitualmente al inicio del ciclo menstrual e incluye hormonas como:
- FSH y LH
- Estradiol
- Hormona antimülleriana (AMH)
- TSH (función tiroidea)
- Prolactina
Estas determinaciones permiten valorar si existe ovulación adecuada y estimar la reserva ovárica, es decir, la cantidad aproximada de ovocitos disponibles.
La AMH y el recuento de folículos antrales mediante ecografía ofrecen una aproximación al potencial ovárico, aunque no predicen por sí solas la posibilidad de embarazo.
Ecografía ginecológica
La ecografía transvaginal permite evaluar:
- Útero
- Endometrio
- Ovarios
- Recuento de folículos antrales
También puede detectar miomas, pólipos o alteraciones estructurales que podrían interferir en la implantación embrionaria.
Estudio de las trompas
En determinados casos se solicita una prueba para comprobar la permeabilidad tubárica, ya que las trompas son el lugar donde se produce la fecundación natural.
Las técnicas más utilizadas son:
- Histerosalpingografía
- Histerosonografía
No siempre es necesaria en la primera fase, especialmente si se prevé tratamiento de reproducción asistida que no depende de las trompas.

Qué se evalúa en el hombre
El estudio masculino es igual de importante. Aproximadamente un 30–40 % de los problemas de fertilidad tienen un componente masculino exclusivo o combinado.
Seminograma
Es la prueba básica y fundamental. El seminograma analiza:
- Concentración espermática
- Movilidad espermática
- Morfología
- Volumen y pH del semen
El seminograma no evalúa únicamente la cantidad, sino la calidad funcional de los espermatozoides.
En caso de alteraciones significativas, puede repetirse la prueba tras unas semanas, ya que la producción espermática sigue ciclos de aproximadamente 70–90 días.
Estudios complementarios
Si existen alteraciones relevantes, pueden solicitarse:
- Estudio hormonal masculino
- Ecografía testicular
- Pruebas genéticas
No todos los pacientes requieren estudios avanzados. Se indican según los hallazgos iniciales.
¿Siempre se encuentran causas claras?
No necesariamente.
En algunos casos, todas las pruebas de fertilidad básicas resultan normales. Esto se denomina infertilidad de causa desconocida.
No implica que no exista un factor biológico, sino que las pruebas disponibles no detectan una alteración evidente.
En estos contextos, las decisiones se basan en edad, tiempo de búsqueda y probabilidad estadística acumulada.
Cómo se interpretan los resultados
Uno de los errores más frecuentes es interpretar los valores de forma aislada.
Por ejemplo:
- Una reserva ovárica baja no significa imposibilidad de embarazo.
- Un seminograma ligeramente alterado no implica esterilidad.
- Una trompa permeable no garantiza fecundación.
Los resultados deben analizarse dentro de un contexto clínico global que incluya edad, antecedentes y duración de la búsqueda.
La fertilidad no depende de un único parámetro, sino de la interacción entre múltiples variables biológicas.
Cuándo se amplía el estudio
El estudio diagnóstico de fertilidad suele ser suficiente en la mayoría de los casos. Sin embargo, puede ampliarse cuando:
- Existen abortos de repetición
- Hay fallos previos de implantación
- Se detectan alteraciones hormonales complejas
- Se sospechan factores inmunológicos o genéticos
Las pruebas avanzadas no se solicitan de forma sistemática, sino cuando el contexto clínico lo justifica.
Qué no son las pruebas de fertilidad
Es importante aclarar que las pruebas de fertilidad:
- No predicen con exactitud cuándo se logrará embarazo.
- No garantizan éxito incluso con resultados normales.
- No implican automáticamente necesidad de tratamiento.
Su función es orientar, no etiquetar.
Disponer de información diagnóstica objetiva permite decidir si conviene seguir intentando de forma natural, modificar algún factor o plantear técnicas de reproducción asistida.
La importancia de estudiar a ambos miembros de la pareja
En ocasiones existe la tendencia a centrar el estudio únicamente en la mujer. Sin embargo, la fertilidad es un proceso compartido.
El estudio integral de la pareja evita retrasos innecesarios y permite detectar combinaciones de factores leves que, de forma aislada, podrían parecer irrelevantes.
El abordaje conjunto mejora la planificación y reduce intervenciones desproporcionadas.
